
Alba tenía épocas bulímicas. Ya conté anteriormente que a veces podía ir hasta un burger y ponerse hasta el culo de comida. Pero como buena enferma, se arrepentía y lo expulsaba todo. Ayer no fue un buen día. Convencida en que podía comer lo que quisiera y luego arreglarlo en cualquier vater de conciencia, decidió que el jueves saldría al mundo y elegiría las presas alimenticias que más le gustaran sin temor a nada.
No duraría mucho tiempo porque una vez dentro de la discoteca, cubierta de un tentador chocolate...descubriria que es tan sólo una apariencia y quizás en un primer momento un sabroso sabor pero cuando intentabas sacar un poco más, llegar lo esencial...te chocabas contra ti mismo.
Decidida a que no volvería a dejarse arrastrar por ese mundo frívolo de dulces, salío dispuesta a alejarse de una vez de todo lo que la había destrozado durante tantos años, que es la apariencia y querer llegar a ser algo que nunca conseguirá ser. Ahora si era el momento de encontrarse a si misma, de saber que es lo que quiere. Ese duro camino lo tendría que empezar ella sóla, sin volver a depender de los demás . No arriesgarse y seguir en esa espiral de mentiras, la llevaría a no encontrar lo que de verdad sintiera sino lo que todo el mundo querría que ella sintiese. Y no.
Mientras tanto Alejandro se había tirado dos horas sentado al lado de ese sucio antro aunque en verdad estaba muy alejado de ese mundo. Acurrucado, sólo estaba él. Un túnel oscuro en el que dificilmente podría diferenciar a alguien y si lo hacía, no sería una imagen muy clara.
Supongo que todos somos adictos pero su problema no era la comida. Su problema era el alcohol. Volver siempre a los litros y litros de mentiras que hacian su vida más cómoda sin plantarse cara a si mismo para poder empezar a construir lo que sería una vida mejor. A nadie le gusta el cambio y esforzarse. De primeras preferimos salir a quedarnos en casa porque no vemos el resultado. El resultado de la fuerza de voluntad y la lucha se ve a largo plazo. Y no todos estamos hechos para eso.
En ese momento llegaron dos niñas malcriadas mostrando en su cara lo que es evidente: la mala educación, la prepotencia y la falta de humildad. Se sentaron al lado de Alejandro y vieron la ocasión perfecta para saciar por completo sus ganas de tenerlo todo, aún teniendolo sin buscarlo.
Cuando se despertó sólo, sin sus amigas y sin rastro de su cartera...comprendió que quizás era el momento de intentar vencer... la adicción.